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Después de las llamas: las consecuencias productivas de los incendios de la primavera 2020

Hace un año el fuego asoló a 14 provincias, cómo es el presente según los testimonios de cuatro productores rurales afectados. El alcance de la efectiva asistencia monetaria de los gobiernos nacional y provincial

12 de octubre 2021

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El gobierno provincial valuó las pérdidas en $7,5 millones y le dio un subsidio de $ 430.000, para la compra de material. Antes, Cuello no recibía crédito, porque no calificaba, ni subsidio, porque algo tenía. Y también tiene gratitud por la ayuda de sus vecinos de Ambul. “Me regalaron un montón de cajones para hacer colmenas y traje para trabajar con las abejas”, dice. Y agradece en particular el apoyo de Claudia Bustos, la jefa comunal (y peluquera) de la localidad, que se largó a llorar cuando vio lo que había quedado del Establecimiento y se jugó para que lo ayudaran.

El gobierno provincial valuó las pérdidas en $7,5 millones y le dio un subsidio de $430.000, para la compra de material

“Hoy estoy bastante en pie. Quiero superar lo que tenía, pero no por lo material”, dice Cuello. Y apunta, por teléfono: “Volvimos a hacer capacitación apícola en el INTA y estoy volviendo a casa (desde Guanaco Muerto), porque tenemos una feria en Ambul”.

Después del incendio, la plaga

Desde Machagai, en Chaco, Oscar Muchutti, un productor ganadero cuyo campo fue arrasado por las llamas en octubre del año pasado, le cuenta a Infobae: “La infraestructura la pudimos acomodar, pero tuvimos una plaga”. El fuego consumió gran parte del tapiz vegetal de su campo, y empezó a proliferar un duraznillo de reproducción radicular (por la raíz), muy difícil de eliminar y cuya ingesta produce en los animales “enteque seco”, una calcificación en huesos y articulaciones que les hace muy difícil desplazarse y afecta su alimentación, debilitándolos.

“Hicimos pruebas para eliminar el duraznillo, pero no funcionó. Ahora, cuando da el fruto, dicen que sería el mejor momento para atacarlo, con herbicidas. De la Cuenca del Salado, agrega Muchutti, le pasaron alguna información sobre cómo enfrentar la plaga.

De 340 madres que le habían quedado al campo de Muchutti, hay hoy unas 45 afectadas, preñadas, que separó y alimenta aparte, en una suerte de lazareto vacuno. Pero el desafío de fondo es eliminar la plaga.

Además, en el centro y oeste del Chaco la lluvia sigue haciéndose rogar. “Tenemos registros muy bajos: la gente agota sus recursos comprando forraje, porque no se pudo cosechar agua con perforaciones y reservorios. “Yo tuve suficientes aguadas. Mucha gente vendió algo de hacienda; mortandad no hubo aún, lo de ahora es una Niña atenuada. Y recién para febrero podríamos tener lluvia más o menos abundante. Tenemos para batallar una temporada”, dice el productor, que a raíz de los incendios de 2020 debió vender 100 vientres de su campo de 900 hectáreas.

Recién para febrero podríamos tener lluvia más o menos abundante. Tenemos para batallar una temporada (Muchutti)

Con la venta de animales, ahorro propio y aportes familiares fue recuperando infraestructura. Compró, por caso, postes no de primera calidad, pero duraderos. “Con ayuda de mi familia y de mis hijas la infraestructura la rearmamos, el problema ahora es el duraznillo, que no hace daño mientras está activo (los vacunos evitan la hoja, muy amarga), pero cuando caen al suelo por el frío o la falta de lluvia y los animales pastan, se produce el problema. Para colmo, es una planta perenne”, explica Oscar Muchutti.

Alambre y solidaridad

Muchutti rehizo 9.000 metros de alambrado con 45 rollos, 900 postes, más varillas y mano de obra. El precio del alambre se fue a las nubes y en un momento no se conseguía. Pero enfatiza que la sociedad se portó muy bien. “La gente es impagable, es solidaria, siempre atenta a dar una mano. Eso es muy valorable y ayuda mucho”.

¿Recibió alguna ayuda o alivio del Estado? pregunta Infobae. “¿Bien, gracias; se solidarizaron mucho, pero hasta ahí llegó al cariño. Al vecino le pasó lo mismo”, dice Oscar Muchutti. Solo hubo los créditos normales del sistema bancario. “Uno necesita crédito blando y a largo plazo para amortiguar el impacto; del Banco del Chaco me ofrecieron una tarjeta rural, crédito a 10 meses y cuotas mensuales; eso sirve para un comercio o empleado, pero no en la actividad agropecuaria pequeña. Necesitamos préstamos con 12 o 18 meses de gracia y a 5 ó 6 años, en lo posible con cuotas anuales o semestrales. Si no, es una mochila difícil de sobrellevar”, explica Muchutti.

“Uno organizándose la pilotea, pero los créditos y emergencia agropecuarias a nivel provincial y nacional son pura alharaca, solo diferir impuestos, nada de crédito. Hay alguna asistencia para agricultura familiar, pero también con cuentagotas; son recursos insignificantes para motorizar la actividad”, abunda el ganadero chaqueño, que tenía 440 vacas madre y ahora tiene 340 “con posibilidades de tener menos por el duraznillo”, cuenta inquieto Muchutti. Sacar crédito y comprar vientres es imposible con las líneas existentes, dice. Y recuerda que debió malvender vacas manufactura o conserva, más alguna vaquilla de reposición, que sirven para invernada.

“Uno organizándose la pilotea, pero los créditos y emergencia agropecuarias a nivel provincial y nacional son pura alharaca, solo diferir impuestos, nada de crédito” (Muchutti)

Enrique Santos, otro productor chaqueño, ya había dicho el año pasado que lo peor de los incendios venía después. “En el momento uno corre a salvar lo que se puede y después a reparar el alambrado. En el caso del productor pecuario uno ve después que la vaca no entra en celo: poco pasto, problemas hormonales, falta de clorofila del pasto, problemas con el hipotálamo”, explica, entre productor y veterinario. A medida que las vacas se recuperan, vuelven a entrar en celo, pero al año del incendio hay mucho menos terneros.

De hecho, el Senasa estimó para el Chaco una caída de 2,6 a poco menos de 2,4 millones de cabezas, una pérdida de casi 10% del rodeo provincial. “Para nosotros es mucho, dice Santos a Infobae, un productor entre mediano y grande, ubicado sobre la ruta nacional 11, que une Buenos Aires con Asunción del Paraguay.

El Senasa indicó para el Chaco una caída de 2,6 a poco menos de 2,4 millones de cabezas, una pérdida de casi 10% del rodeo provincial

“Este año la parición fue floja, pero como viene lloviendo (su campo está más al este del de Muchutti), con el paso se puede recuperar bastante para el próximo invierno”, dice. Pero reconoce que a quienes debieron vender parte de su rodeo recuperarse les costará más. “Hay un plan provincial ganadero, explica. De unos 30.000 productores ganaderos en la provincia, 82% tiene menos de 100 animales, donde apunta la ayuda del gobierno. Pero para recibir ayuda y crédito, enfatiza Santos, “hay que inscribirse en la AFIP”, algo que muchos no hacen.

Enrique Santos, de todos modos, no puede recibir ayuda oficial, pues como dirigente gremial (presidió la Sociedad Rural de la provincia) es miembro del Directorio del Banco del Chaco. A diferencia de Oscar Muchutti, destaca como muy positiva la tarjeta rural emitida por la entidad y agrega además que el gobierno provincial absorbió 15 puntos de las líneas al 39% anual que concedió Nación, que quedaron así al 24% y con un plazo de gracia de 6 meses.

Humedad y siembra

La agricultura también sufrió la sequía y los incendios; sin humedad en el suelo es imposible sembrar, pero en la zona fronteriza con Corrientes llovieron 165 mm en 4 días y cambió mucho el humor. Santos también destaca la tarea de la Asociación de Consorcios Camineros, una institución provincial constituida a partir del 0,10% de aporte de los productores sobre sus ventas que la Administración Tributaria de la provincia debe transferir semanalmente y que los consorcios dedican al mantenimiento y mejoras de caminos rurales.

En su rodeo, dice Santos, lo que claramente se perdió fue “estado corporal”, animales que de más de 400 kilos ahora tienen 300. “La vaca necesita tiempo para ponerse en estado y recibir un servicio”, dice con la franqueza de un hombre de campo. Y para evitar los incendios, recuerda algunos consejos: cuidar los alambrados haciendo cortafuegos. “Pero si se levanta una chispa de pasto seco y hay mucho viento, es muy difícil de parar. Todos los fuegos del año pasado, rememora comenzaron en los caminos. ¿Acaso fueron intencionales?. Desidia generalizada, cierra el productor y miembro del directorio del Banco del Chaco.

 

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